Afirmamos que el bienestar en las organizaciones se asienta en la capacidad de las personas para relacionarse en entornos que favorezcan conversaciones constructivas y creativas. Esta capacidad conduce a procesos de toma de decisión de elevado impacto y eficiencia y a relaciones interpersonales sanas y transparentes.
Cuando se dan estas condiciones, una organización es capaz de:
Aquellas organizaciones que se enfocan en la consecución de los puntos anteriores son organizaciones a las que denominamos inteligentes u organizaciones que aprenden (Senge-1990).